Las técnicas utilizadas tradicionalmente en la pintura mural han sido la pintura al temple, al óleo y al fresco. Por diversos autores y en diferentes épocas, se ha utilizado una técnica que podríamos llamar mixta. Dicha técnica, no es exactamente de pintura mural, pues el artista trabaja sobre una pintura de caballete, ya sea al óleo o al temple. Una ver terminada, se le quita el bastidor y el lienzo se pega directamente sobre la pared, utilizando para ello cualquier tipo de adhesivo.

PINTURA AL TEMPLE
Es una técnica en la que se disuelve pigmento en agua, y se va templando o engrosando con huevo, caseína, goma o una solución de glicerina. Esta técnica es de las mas antiguas que se conoce. (murales antiguos en Egipto y Babilonia, Grecia) realizadas al temple con aglutinante de yema de huevo. Anteriormente, el proceso de preparación de la superficie a trabajar era muy laborioso, la tabla donde habría de pintarse comenzaba con la reparación de la fisuras rellenando estas con una mezcla de apresto o cola y aserrín.
El resultado del temple en los trabajos realizados mantienen un color inalterable por mucho tiempo y su luminosidad y transparencia es realmente hermosa.
Pintura al óleo
Aunque esta técnica se conocía desde antiguo, no va a imponerse de forma generalizada hasta el siglo XV, relacionándose tradicionalmente su uso sistemático con los Van Eyck. En ésta, los colores empleados son previamente molidos y diluidos en aceite secante, bien de linaza, de nueces o de adormideras. El resultado final es mucho más brillante y luminoso, consiguiéndose efectos de opacidad, transparencias, luces y sombras. Por otro lado, ofrece la ventaja de poder borrar, corregir o modificar lo pintado.

TÉCNICA EL FRESCO
El fresco es la modalidad técnica más frecuente en la pintura mural. Se realiza sobre revoque de cal húmeda que sirve de soporte para los diversos pigmentos disueltos en agua. Los colores utilizados son preferentemente de origen mineral: blanco de San Juan (carbonato cálcico) y cal muerta (hidróxido de calcio) para el blanco; ocres naturales y tostados para el amarillo y el rojo; tierras para el rojo y el verde; lapislázuli para el azul; sombra de hueso natural y tostada para los marrones; y negro de marfil, de hueso o de carbón de vid para el negro. La realización del fresco precisa una gran preparación técnica y no permite rectificaciones, ya que éstas se hacen muy evidentes. Su origen, con variaciones en la técnica, hay que buscarlo en las culturas pinturas antiguas del Próximo Oriente -Mesopotamia,


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